Noche desperdiciada

Tras numerosos problemas con mi conexión a internet vuelvo para contaros que me jode mucho desperdiciar una buena noche de farra. El viernes quedé con Meón1 y tras un rato poniéndonos al dia en nuestras historias, estaba tan borracho que derramé un cubata encima de mi ordenador. Me pillé un cabreo considerable, craso error si después vamos a salir a hacer el guarro.

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De forma que la noche transcurrió (para mí) con más pena que gloria. A media noche me dí cuenta de que estaba más cansado que cabreado, porque me crucé con una tipa algo mayor que yo y se me endulzó el carácter. Me llevó a traición al puti más triste que he conocido, un jodido tugurio que no tenía ni neón en la puerta. Y digo a traición porque esperaba follármela a ella. Pero el antro me deprimió y me largué a los pocos minutos, pues sabía que si me follaba a alguna curranta seguramente me habría cabreado más.

El sábado era el día de asumir mi derrota y llamar a una vieja amiga que nunca me apetece ver. Afortunadamente estaba sola en casa, lo cual me entristeció un poco porque no tenía excusa y ya había que cumplir y redondear la penitencia. A pesar de eso decidí darme una oportunidad y pasarme por el bar de mi calle a ver si la camarera que allí trabaja me salvaba...

-¿Qué tal hoy, mucho curro?

-Sí, los sábados no paro...

Me tomé mi café abrasándome la garganta y salí de allí. A pesar del cansancio y la resaca llegué a casa de Manga, me la follé lo mejor que sé, le comí el higo, dejé que me follara un poquillo como le gusta, y hasta me quedé a escuchar el discursito de después (afortunadamente no muy largo, ya nos conocemos).

Bueno, tan triste que este viernes que viene toca resarcirse.